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Los juguetes de plástico reciclado podrían contener tóxicos peligrosos de residuos electrónicos, según Ecologistas.
22-10-2018

Ecologistas en Acción pide al Gobierno que elimine un vacío legal que permite que el plástico reciclado tenga niveles de tóxicos procedentes de residuos electrónicos y que están prohibidos en los plásticos nuevos.

La petición llega después de un estudio realizado por organizaciones europeas en el que ha participado Ecologistas en Acción y que asegura que hay una presencia elevada de tóxicos peligrosos en juguetes y otros productos de consumo que están a la venta en España.

Estos tóxicos detectados figuran entre los 28 más peligrosos del planeta de la lista del Convenio de Estocolmo por su persistencia en el ambiente y además son disruptores endocrinos que afectan a la tiroides y al desarrollo neurológico infantil y con déficits de atención infantil.

Se trata de dos tipos de sustancias ignífugas o retardantes de llama: por un lado los de polibromo difenil éteres (PBDEs en inglés), utilizados hace años en cubiertas y aislamiento de cables de electrónica y el hexabromo ciclododecano (HBCD), utilizado en espumas de poliestireno y plásticos para electrónica y automóviles.

El estudio 'Agujero tóxico: reciclaje de desechos peligrosos en nuevos productos' ha analizado 109 juguetes, accesorios para el pelo como diademas y utensilios de cocina comprados en varios países europeos y los resultados exponen que el 98 por ciento de las muestras contenían polibromo diffenil éteres (PBDE) y el 80 por ciento contenían hexabromo ciclododecano.

En España, Ecologistas en Acción ha tomado muestras de tres juguetes y tres accesorios para el pelo. Así, asegura que las seis muestras contenían polibromo difenil éteres (PBDE) en concentraciones que variaban de 171 a 948 partes por millón (ppm). Cinco contenían HBCD.

Si bien, la ONG señala que los productos analizados en España no superan los límites legales para el plástico reciclado, pero considera que los resultados evidencian la incongruencia de que se permita una cantidad de tóxicos "cien veces mayor" en plástico reciclado y la inseguridad para el consumidor ya que, al comprar un producto de plástico, desconoce si el plástico utilizado es nuevo o reciclado, por lo que ignora el nivel de disruptores endocrinos al que se expone.

La legislación europea limita la cantidad de PBDE de los productos de consumo y para el plástico de nueva fabricación establece un límite de 10 partes por millón para la suma de los polibromo difenil éteres OctaBDE y DecaBDE, pero en el caso del plástico reciclado, el límite permitido es de 1.000 ppm.** Los resultados exponen que los retardantes de llama presentes en la basura electrónica vuelven a los productos de consumo fabricados con plástico reciclado, incluidos los retardantes de llama prohibidos por la Convención de Estocolmo por su elevada persistencia y toxicidad.

La investigadora de la organización Arnika, Jitka Strakova, investigadora en sustancias tóximas persistentes, asegura que la única forma de proteger la salud de las personas frente a los tóxicos de la basura electrónica en "cerrar este vacío legal y sacar las sustancias del ciclo de reciclaje de plástico".

El trabajo Arnika, HEAL e IPEN ha recogido 430 muestras entre abril y julio de 2018 en Austria, Bélgica, República Checa, Dinamarca, Francia, Alemania, Países Bajos, Polonia, Portugal, España y Suecia, Albania, Armenia, Bielorrusia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia, Montenegro, Rusia y Serbia.

El laboratorio de la Universidad de Química y Tecnología de Praga analizó más a fondo 109 productos para determinar las concentraciones de productos químicos retardantes de llama bromados específicos.

Fuente de la noticia: La Vanguardia